El fuego que calienta y el fuego que quema son el mismo fuego

Una fogata te calienta en la noche fría. Esa misma fogata, sin control, quema el bosque entero.

Mismo fuego. Distinto uso. Y el dinero es exactamente igual.

Nos han hecho creer que querer más dinero es «de mal gusto» si te dices ser espiritual. Que la abundancia y la conciencia no van juntas. Que si prosperas, algo perdiste en el camino.

Falso. El problema nunca fue el fuego. Fue para qué lo usas.

Querer ganar más para sostener a tu familia, dar más, descansar sin miedo, ayudar sin tener que pedir permiso… eso no es avaricia. Eso es fuego que calienta.

Avaricia es cuando ya no importa a quién quemas en el camino con tal de tener más.

La pregunta nunca es «¿cuánto quiero ganar?». La pregunta es «¿para qué lo quiero, y qué estoy dispuesta a hacer —o no hacer— para conseguirlo?»

✦ Esta semana: la próxima vez que sientas culpa por querer crecer económicamente, pregúntate de dónde viene ese deseo. Esa respuesta dice más de ti que la cifra misma.

P.D. No apagues tu fuego, alinea tu fuego en la dirección correcta. Y tu calor se mantendrá amplio y expansivo.

Mentalidad de Acero

Quien domina su mente, conquista su destino.

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